Cultura anime y manga

Sakura Mail: La segunda temporada que no fue

Sakura MailExisten múltiples razones por las cuales un anime no consigue una segunda temporada. Pero la principal razón es el poco interés o aceptación del público. Definitivamente este no era el caso de Sakura Mail, el anime basado en el manga Sakura Tsuushin.

Pero antes debemos aclarar algo: los 12 capítulos que nosotros conocemos de Sakura Mail no es una temporada, sino un conjunto de videos producidos para ser vendidos directamente en CD, que era el formato utilizado en esa época para las OVAs, acrónimo de Original Video Animation.

Volviendo al punto de la aceptación, el manga de U-jin tenía suficientes seguidores como para asegurarse una buena base de potenciales compradores, y aunque el anime tiene mucha más censura que la versión del manga no creo que eso haya decepcionado a las lo suficiente para poner en peligro una segunda tanda de OVAs para completar la historia y darle un final definitivo.

Hasta ahora muchos se preguntan cuál fue la verdadera razón para dejar este anime tan inconcluso. La respuesta es tanto triste como frustrante, ya que no parece deberse a la falta de interés del mercado en la historia sino con la codicia y avaricia de unos empresarios que desaprovecharon lo que la fortuna les regaló, una serie de malas decisiones dieron al traste con la prometedora empresa de animación, que además de producir Sakura Mail, produjo algunos de los animes más exitosos de Japón.

Hello Kitty, hola Rumiko… ¿te acuerdas de mí?

En 1972 se fundó Kitty Music Corporación, una filial de Polydor and Universal Music, encabezada por Hidenori Taga. La empresa originalmente se especializaba en las bandas sonoras de las programas de televisión y películas. En 1979 la compañía abrió un departamento de cine, pero no tardó en sufrir enormes pérdidas económicas. Afortunadamente para ellos fueron salvados por la enorme popularidad de Urasei Yatsura, un anime basado en el manga homónimo de Rumiko Takahashi, una de las más destacadas mangakas del Japón y que en esa época ya se estaba dando a conocer.

Uresei Yatsura fue la primera incursión de Kitty en la animación y resultó un éxito. La conexión con Takahashi resultó de que Shigakazu Ochiai, responsable del área de anime de Kitty Music, la conocía desde antes que se hiciera famosa, ya que ambos estudiaron en Gekiga Sonjuku, la escuela de manga de Kazuo Koike. Ochiai aprovechó para asegurar para Kitty, además de Urasei Yatsura, Maison Ikkoku y Ranma 1/2, ambas también obras de Rumiko, y de bastante éxito.


Kitty se hizo muy famosa, los animes que producía sobrepasaron las fronteras de Japón. Lamentablemente, la compañía no aprovechó este auge como debía y nunca invirtió realmente en un área de animación propia preferiendo encargar el trabajo a otros estudios. Así la primera parte de Urusei Yatsura la manejó el Studio Pierrot, mientras que la segunda parte, así como Maison Ikkokuo y Ranma 1/2, fueron animadas por Studio Deen. Madhouse se hizo cargo de la última película de Uresei Yatsura, Legend of the Galactic Heroes y Yawara!

Goodbye Kitty, adiós Rumiko, adiós esperanzas

Lo peor es que muchos de los beneficios del área de anime de Kitty fueron directamente a financiar la rama Kitty Films que solo tenía pérdidas. Desde 1992 todo sería cuesta abajo; ese año Hidenori Taga tuvo que dejar la compañía entre rumores de malversación de fondos y mala administración, Ochiai fue transferido a Pao House Studios para trabajar en DNA2 y B Betterman. Sin Ochiai, Kitty abandonó la animación para TV y se concentró en producir OVAs. Takahashi se hartó de los problemas y sin su amigo Ochiai se marchó, llevándose la producción de las OVAs de Ranma e Inuyasha a otro estudio, privando a la empresa de dos éxitos seguros y hundiéndola en la incertidumbre.

En 1997, en su época de agonía, Kitty produjo Sakura Mail, apenas un año después la empresa dejaría el negocio del anime. A la fecha, Kitty todavía existe, pero ahora se dedica a gestionar talentos buscando grupos musicales.

Mientras, Takahashi siguió cosechando éxitos con el estudio Pony Canyon, que estuvo dispuesta a pagarle a Kitty lo que pedía por los derechos de Ranma. Sakura Tsuushin no tuvo tanta suerte, las necesidades financieras Kitty impidieron que alguien se interesara en un anime que no había sido tan estelar como Ranma, a la postre alguien se hizo con sus derechos, no pude averiguar exactamente qué empresa tiene actualemente los derechos, pero lo importante es que nunca nadie se decidió a animar lo que faltaba del manga.

Triste, pero así sucedieron las cosas.


Con un pequeño aporte económico puedes ayudarnos a seguir subiendo contenido de calidad.
De antemano, muchas gracias