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Los 7 años de Ubuntu

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El pasado 20 de octubre se cumplieron 7 años que la primera distribución de Ubuntu fue lanzada al público. En mi modesta opinión han sido siete años de los más importantes para el mundo Linux en cuanto a acercamiento al público en general. Aunque no necesariamente lo usen mucha gente ahora sabe de Linux porque lo asocia a Ubuntu y ya no tiene tanta resistencia a esta alternativa a Microsoft Windows.

Cuando yo conocí Ubuntu ya había probado varias distribuciones de Linux, como por ejemplo Mandrake, que ahora se llama Mandriva, y OpenSuse, que son las que más recuerdo, sin embargo, Ubuntu rápidamente se hizo de un lugar en mis preferencias. Linux siempre me ha gustado, primero por curiosidad y luego por una cuestión de respaldo, quería una alternativa a Windows para cuando la fuera a necesitar. En el proceso me documenté sobre el movimiento del software libre, del cual debo confesar que no soy seguidor, al menos no en su versión más extrema, diría más bien que me siento más cercano al movimiento de código abierto. Como sea, siempre había lamentado que Linux fuera “difícil” y exigiera bastante tiempo para aprenderlo. Encima, casi no habían controladores optimizados y los fabricantes de hardware mostraban poco interés en resolver la situación. Si tu impresora no la detectaba podías fácilmente pasar horas y horas buscando una solución. La comunidad de usuarios hacía lo que podía pero quizás el tono beligerante que algunos tenían no ayuda a mejorar las cosas porque en lugar de unir esfuerzos dividía, fragmentaba y provocaba resistencias entre los fabricantes y otras empresas comerciales. Mala estrategia.

Ubuntu cambió las cosas en muchos aspectos dentro del mundo del software libre y en gran parte se debe a visión empresarial que aportó Mark Shuttleworth. Él era un joven empresario sudafricano, millonario por méritos propios que decidió invertir en una nueva distribución, pero con un enfoque diferente. Basándose en una distribución sólida como Debian decidió mejorarla de cara al usuario normal, ese que no es técnico ni quiere serlo, que solo desea un sistema operativo que funcione y que lo haga bien.

El dinero es el nervio de la guerra (comercial)

Shuttleworth contrató de su propio dinero programadores para que hicieran para crear esa distribución para el usuario normal, para el gran público. Ese fue el primer cambio importante. Hasta ese entonces, salvo excepciones, la mayoría de los que programaban para Linux eran aficionados, voluntarios que daban de su tiempo. Hoy en día la mayor parte del código para Linux lo crean empleados de empresas, es decir, personas asalariadas, fue un gran cambio importante pero necesario.

Se creó Canonical, una empresa privada para administrar financieramente Ubuntu y otros proyectos de software libre. Mark Shuttleworth aportó el capital inicial y continuó haciéndolo pero desde el principio puso la meta de ser sostenibles financieramente lo más pronto posible. Lo harían a través del soporte técnico y otras estrategias mientras que la distrución de Ubuntu siempre sería gratuita. En este sentido siguió la senda marcada por Novell y RedHat.

Una de las estrategias más interesantes de Canonical fue la distribución de Ubuntu fue regalar CDs a todos los que lo solicitaran, eso costaba dinero pero la inversión de Mark Shuttleworth financió también esta estrategia. A la larga se tuvieron que imponer ciertas restricciones pero eso no fue relevante ya que hoy en día la mayoría consigue copias de Ubuntu por internet.

Ubuntu para la humanidad (que no sabe computación)

Las primeras versiones de Linux demostraron el camino a seguir, Ubuntu sería una distribución “fácil”, amigable para el usuario que si quería no tenía que usar la consola para realizar tareas, se priorizó lo gráfico aunque quien quisiera usar la consola ahí estaría de todos modos.

Se cuidó de crear controladores genéricos para que pudiera reconocer la mayor parte sin todo el hardware donde se instalara. Poco a poco las eternas búsquedas de controladores para tal o cual dispositivo fueron disminuyendo.

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No me difiendas hermano

El crecimiento de Ubuntu fue espectacular, se cree que hoy en día el 50% de usuarios de alguna distribución de Linux usan Ubuntu. Un éxito extraordinario. Sin embargo, no tardaron en aparecer detractores, curiosamente no necesariamente desde Microsoft o Apple, sino en los sectores más conservadores de Linux, que consideraban “infantil” y “poco serio” darle tanta importancia a la interfaz gráfica porque creían que la consola era “la única manera productiva de trabajar”, además miraban por encima del hombro a los “inexpertos” que llegaron al mundo Linux usando Ubuntu.

También estuvieron entre los criticos quienes veían como Ubuntu cobrara importancia a costa de otras distribuciones, les molestaba que la gente empezara a asociar Ubuntu con Linux como si fueran lo mismo. Desde Debian y Mandriva afirmaron que el aporte a la comunidad de Linux por parte de Canonical era insignificante, entre líneas afirmaban que Ubuntu estaba haciéndose un lugar usando las estrategias de las empresas comerciales como Microsoft, es decir, en base al dinero de Shuttleworth, invirtiendo más en promocionarse que en desarrollar software de calidad conformándose con usar el que ellos habían desarrollado durante años. Richard Stallman, el hombre fuerte de la FSF1, criticó duramente que Ubuntu incluyera software propietario en Ubuntu así como programas de iguales características en sus repositorios oficiales.

Shuttleworth actuó diplomáticamente y evitó el enfrentamiento, a Stallman le ofreció una distribución con una visión de licenciamiento ultra-ortodoxa llamada Gnubuntu2. A Debian y otras distribuciones les tendió la mano creando equipos de trabajo para diversos proyectos conjunto.

Hago notar, como reflexión crítica y divertida, que los defensores del software libre hablan mucho de solidaridad, colaboración, ética, libertad, entre otras virtudes muy bonitas en un discurso, pero como son humanos no se libran de poner en evidencia sus celos y otras pequeñas mezquindades.

El camino a seguir

Hace unos años nadie hubiera imaginado la pequeña revolución que ha ocurrido en el mundo de Linux gracias a una nueva distribución que prometía hacer las cosas más simples. Muchas distribuciones como Mandriva, Fedora, hasta la misma Debian han mejorado mucho en cuanto a facilidad de uso, algo en lo que dudo que se hubieran esforzado hace unos años con su visión excesivamente técnica. En ese sentido Ubuntu ha marcado la dirección a seguir.

Por supuesto, Ubuntu también ha cometido errores, como todos, pero en un aniversario no se hablan de esas cosas ¿no es cierto? Felicidades Ubuntu y que sigan muchos años más de éxitos.

  1. Free Software Foundation
  2. Esta distribución tuvo corta duración, apenas una versión, pero luego se incorporó a la version principal de Ubuntu la posibilidad de elegir instalar exclusivamente software de licencia libre

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