Cultura general

¡Viva México cabrones!

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Es imperdonable que se me haya pasado por alto, en serio no tengo excusa, pero sirva esta entrada para resarcirme si todavía estoy a tiempo para ello. Y es que quiero enviarles un saludo a nuestros hermanos mexicanos por su aniversario patrio. Es innegable la influencia que la cultura mexicana, tanto la antigua como la moderna, tiene sobre el resto de naciones y pueblos que con el tiempo han llegado a conformar lo que conocemos como latinoamérica.

Esta influencia no podía ser diferente cuando hablamos del mundo del manga y el anime. En primer lugar porque a través del mercado mexicano es que obras japonesas han sido traducidas o dobladas al español latino permitiendo una difusión más extensa dentro de nuestros países.

No deja de ser significativo que muchos de los dobladores de populares series de anime son mexicanos ganando ellos mismos popularidad siendo invitados a eventos de tipo fandom como los Otaku Fest, los cuales hemos reseñado en algunas ocasiones. Solo por mencionar a algunos como Mario Castañeda, famoso por ser la voz de Goku en la versión latina original de Dragon Ball o Víctor Ugarte quien dio voz a Sinji Ikari de Evangelion, de Patricia Acevedo, Rossy Aguirre y Helga Cristina Hernandez Ramirez ya hicimos una breve reseña hace algún tiempo. Definitivamente la industria del doblaje mexicano está marcando pauta y es de la mejores que existe actualmente.

Mario Castañeda es Goku Cristina Hernandez Rossy Aguirre Victor Ugarte Patty Acevedo

Una segunda influencia es debido al planteamiento de varios personajes con influencia mexicana o reminiscencias a su cultura dentro de las historias de manga y anime. Y para muestra está el personaje de Hajime no Ippo, que encabeza esta entrada, Ricardo “el diablo” Martínez, campeón mexicano invencible que está inspirado en un boxeador real: Ricardo “el finito” López, pugilista igualmente notable porque en los 18 años de su carrera como pugilista jamás conoció la derrota.

México

En fin, ya habrá oportunidad de seguir resaltando estos temas en el futuro, en realidad escribo estas líneas principalmente para congratularme con mis hermanos mexicanos, y aprovechar para agradecerles su preferencia. Entonces, solo me queda decir: ¡Viva México, cabrones!